Revista Colegios y Empresas | Viernes, 03 de Julio de 2009

Jardín de Infantes a domicilio

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  Chicos de hasta tres años juegan y aprenden con una docente que da clases en sus hogares. La iniciativa gana adeptos ente los padres que tienen que volver al trabajo cuando sus hijos aún son pequeños.

  Luego del nacimiento, rápidamente los chicos van incorporando nuevas actitudes: su primera sonrisa, cuando se sientan solitos, la incorporación de la mamadera, cuando se despiden de los pañales, los primeros pasitos hacia los brazos extendidos de mamá y papá; son sólo algunas instancias del crecimiento de los hijos. Hasta allí todo es alegría y emoción, pero uno de los momentos de mayor crisis en la crianza se da cuando la mamá debe retomar sus actividades laborales y hay que tomar una decisión: ¿Quién cuidará al bebé? Bajo esta pregunta es que surgieron los jardines de infantes a domicilio, comandados por profesionales de nivel inicial, que ofrecen sus servicios de cuidados a parejas que tienen que regresar a sus trabajos, aún cuando su hijo es pequeño.
  La propuesta del jardín rodante es un mix entre el jardín escolar y la niñera en casa y parece adaptarse muy bien a las necesidades de mamás modernas. Paso a Paso es una de las empresas que ofrece estos servicios. “Como docente y como madre, quise ayudar a las mamás para que encontraran una forma de comenzar con la educación y socialización de sus hijos, a través de espacios de juegos compartidos con otros niños, que no necesariamente debían tener una carga horaria de lunes a viernes”, cuenta Josefina Fatur Depetris, coordinadora del proyecto en diálogo con Colegios y Empresas.
  ¿Cómo funcionan? La idea es que las familias que viven en una misma zona armen un grupo de niños y coordinen entre ellas las casas en donde los chicos irán rotando cada día. Allí, en compañía de una docente los nenes se entretienen por dos o tres horas con juegos didácticos, además de realizar actividades pedagógicas acordes a su edad. Se trata de un espacio previo a la escolarización en el jardín de infantes, que permite por un lado, que las mamás puedan empezar a organizar su tiempo, y por otro, que los chiquitos interactúen con otros pares.
  Cuando los bebés no caminan, los grupos son de 3 integrantes y suelen hacer 2 o 3 encuentros semanales. Una vez que los niños tienen afianzada la marcha pueden ser entre 5 y 6 alumnos y hasta realizar las actividades de lunes a viernes. Justamente una de las ventajas de esta modalidad radica en que al ser grupos reducidos “permiten una adaptación más sencilla y genera un vínculo muy lindo entre los nenes y su docente”, señala Depetris.
  El mínimo de edad para comenzar a participar es de 5 a 7 meses y hasta los 3 años y peses a revestir las características de una educación informal, los profesionales a cargo aclaran que “se realiza una planificación anual, se respeta el calendario escolar y siempre hay objetivos y contenidos a trabajo”. “La principal finalidad es brindar a los niños una propuesta diferente, que les permita explorar, descubrir, jugar, aprender, socializarse y entonces, se crean espacios de juegos y aprendizaje, en un entorno seguro y familiar; el hogar de los pequeños.

Paula Coello
 


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IVANA GENNARI - MAMÁ DE LA COLONIA LOS PECESITOS ROJOS
Para nosotros la experiencia de colonia rodante fue excelente. Nuestro hijo se mostró siempre feliz de vivirlo y nosotros como padres súper tranquilos de lo que él disfrutaba y de las condiciones en que se daba. Quiero detenerme y hacer hincapié en el trabajo de Nadia la docente: fue muy profesional, organizada, siempre estaba tranquila, con propuestas creativas, distintas y muy variadas, y expectante y abierta a tomar de los chicos o la situación lo que podía llegar a surgir como nueva propuesta. ¡Los chicos se re encariñaron! Fue una experiencia buenísima, que no dudaría en volver a elegir.
Colonia Los MONITOS