Revista Entrecasa | Martes, 10 de Julio de 2012

El jardín en casa

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   Una nueva propuesta busca que los niños se desprendan de sus padres en un ambiente más familiar. ¿La prioridad? Que su adaptación al mundo sea gradual y contenida.

   LICENCIA POR MATERNIDAD tiene, para bien o para mal, una fecha de vencimiento. Las mujeres que trabajan en relación de dependencia suelen aprovechar este tiempo sagrado fuera de sus espacios de trabajo habituales para conectarse con sus bebes, pero con el correr de las semanas van temiendo el arribo de esta fecha, colmadas de inseguridades y con muchas preguntas sobre el futuro. Por su parte, aquellas madres que se dedican a su profesión de manera freelance, que trabajan en casa, han disfrutado de planificar el futuro con mayor calma, sabiendo que tendrán la posibilidad de tener a sus bebes más cerca, si bien enfrentando entregas y reuniones con ellos a cuestas, o bien pidiendo ayuda a padres, hermanas, amigas o, si fueron previsoras, a alguna persona que las ayude en el hogar. Las amas de casa han procurado llevar el orden del hogar, articulando las necesidades de sus demás hijos y de sus maridos, sintiéndose siempre tironeadas por este nuevo ser que requiere de toda su atención. Pero, en todos los casos, llega un momento en que nos enfrentamos a pensar en que debemos o necesitamos despegarnos un poco más de este niño que nos absorbe energía, literal y metafóricamente. De a poco, pero cada vez más, nuestra rutina nos pide algún tipo de restitución del orden perdido, una suerte de vuelta a una rutina que se adapte a la vida y al funcionamiento de nuestra familia. Pero, ¿cuál? ¿Contratamos una niñera?  ¿Llevamos al pequeño a un jardín maternal? ¿Pedimos ayuda a las abuelas? ¿Tomamos a una niñera en casa? Las alternativas son variadas pero, como siempre, lo más difícil es dar el primer paso hacia el desprendimiento. Luego, lo necesario será buscar la claridad para encontrar la modalidad que mejor se adapte a nuestras necesidades, deseos, y también posibilidades.

Una alternativa diferente.
   "En general, son las mamás (más que los papás) las que se movilizan buscando otras alternativas para sus bebes una vez que comienzan a crecer", cuenta Adriana Penerini, docente, psicóloga y especialista en crianza."Estas mamás buscan ofrecerles a sus hijos aprendizajes nuevos, y a la vez recuperar algún espacio de tiempo para una vida personal que los retorne a su vida cotidiana". Autora de La aventura de ser mamá y de Las nueve estaciones del embarazo, Penerini agrega: "No es necesario dejarlos en una guardería o jardín maternal. Hay otras experiencias posibles que le permitirán conocer a otros niños, aprender a jugar con mamá y/o papá, hacer música y considerar como posible que el universo es un poco más amplio que el que conoce en su casa y con su familia". En esta categoría se inscriben los jardines rodantes, que nacen para alivianar la experiencia de separación del niño con sus padres, y acaso para alivianar la sensación de culpa o de ambivalencia al tener que "compartir" a su hijo, o dejarlo al cuidado de otro. Así surgieron, hace unos años, para que los chicos comiencen su sociabilización en un ambiente más familiar.
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   La idea es armar grupos de juego y aprendizaje en el entorno natural y familiar de cada niño, trabajando a la vez contenidos y objetivos del jardín, pero sin el peso ni la exigencia de la institución. En general, no son más de cuatro o cinco chicos y se trabaja desde los 12 meses, hasta los tres años.
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   Natalia es mama de Gonzalo (5), y tuvo una experiencia con el jardín rodante Paso a Paso, cuando su hijo tenía dos años. Ella cuenta:"Estoy muy conforme y agradecida con todo el equipo de trabajo, dado que la enseñanza que brindan es planificada  y porque tienen estrategias de seguimiento de trabajo, lo cual me brinda mucha confianza. Recomiendo de corazón esta experiencia a todos los padres que estén dudando de esta productiva alternativa". Y agrega sobre su experiencia: "Cuando tomé contacto con el jardín rodante aparecieron en mí muchos interrogantes ¿Qué busco con este jardín? ¿Qué es legítimo esperar? Pero todas se fueron esfumando con el correr de los días, con la satisfacción evidente de mi niño. Para mí fue una decisión muy importante, porque se trató de la "primera" salida al mundo de mi hijo, del primer círculo social fuera de la familia".

¡A jugar!
   En medio de un clima recreativo y lúdico, pero con un horizonte de aprendizaje y estimulación, la  característica fundamental de un jardín rodante es que se trata de una propuesta personalizada, en donde los niños y los padres son los protagonistas de esta historia. "La experiencia con el jardín rodante Paso a Paso fue muy positiva para mi hijo; siendo bastante pequeño, teniendo un año, logró adaptarse con alegría y felicidad. Fue su primer espacio de juego compartido, y eso ayudó mucho para su posterior ingreso a salita de dos. AI ser grupos reducidos, es un trabajo personalizado que ayuda a la formación individual de cada niño", cuenta Teresa, mama de Luca.
   ¿Ahora  bien, cómo iniciarse en esta experiencia? Para armar un jardín rodante, ante todo se necesita una casa o un departamento (en general, siempre debe haber un responsable de cada hogar durante las horas del jardín), materiales de juego (se utilizan los de la casa y otros a convenir) y contar con un mínimo de tres niños de la misma edad. Se realiza en turno mañana o tarde, todos los días que se necesiten, y los encuentros pueden tener una duración de entre dos y cuatro horas.
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Primeros días sin papá y mamá.
   AI empezar el jardín rodante, como en cualquier jardín, se realiza un periodo de adaptación de alrededor de quince días, a lo largo del cual se va evaluando el tiempo de permanencia de los niños. Las adaptaciones son muy importantes, y deben desarrollarse en un clima de armonía y de felicidad, dado que este será, finalmente, el primer espacio de juego en donde prime el disfrute y no la obligación.
   La licenciada María Paula Gerardi,  psicóloga de niños y adolescentes, explica que muchas veces como  padres, nos sentimos culpables por volver a trabajar y no tener con quien dejar a nuestro hijo: "Nos creemos malos padres  y a veces esta culpa funciona como un obstáculo en la adaptación del nene", detalla la especialista. Y agrega: "Pero también puede llegar a suceder lo contrario; hay papás que apuran a sus hijos, que no les dan el tiempo de adaptarse a esta nueva situación y que literalmente "los dejan" y no los acompañan en el proceso". En este sentido, Gerardi detalla que, para los chicos, la adaptación es una situación llena de emociones, miedos, ansiedad y deseos, que se dan todos juntos. Porque, sin dudas, empezar el jardín implica un desprendimiento: "EI mundo se agranda para el niño, los padres recuperan algunos espacios o generan otros. Pero es importante que confiemos en la institución y en la maestra. Si creemos que nuestro hijo estará cuidado, seguro y estimulado, nosotros tendremos más confianza y estaremos más seguros para acompañarlo en el proceso", explica Gerardi.
   Por su parte, la doctora Edith Vega, psicóloga de Fundación Aigle, destaca un punto que es fundamental a la hora de pensar en este tipo de proyectos: "Cuando nos ponemos a analizar qué nos conviene elegir, considero que tanto esta propuesta, como la del jardín tradicional, son muy buenos y posibles. El punto está en pensar para qué chico y en qué situación. Hay nenes que necesitan un acompañamiento más estricto y pautas muy fijas, que requieren que el medioambiente los organice un poco más y que por eso mismo se benefician con jardines más convencionales. En cambio, hay otros que funcionan en un ambiente más amplio, creativo y menos pautado. Esto depende de las características del chico y su familia, y de pensar que es la mejor para él", detalla la doctora. Por esto, resulta necesario que cada padre y madre evalúe lo mejor para sus hijos. Para muchos, la propuesta de jardines rodantes puede ser el puntapié inicial para comenzar la etapa escolar, de una manera más familiar y contenida. Una opción que, además, puede ayudar mucho a las mamás  que trabajan desde sus casas, o que simplemente necesitan algunas horas libres al día. Cualquiera sea el motivo, la meta  deberá estar puesta en introducir a nuestro hijo en un espacio de juego, crecimiento y disfrute, que le permita  comenzar a trazar su propio camino.

Los beneficios de un Jardín rodante.
-    Los prepara para una actividad institucional futura.
-    Los inicia en las prácticas de socialización entre pares.
-    Promueve su concentración, comprensión y aceptación de las consignas aportadas por docentes.
-    Los incentiva en la representación de cuentos y de poesías.
-    Los invita a ejercitar su expresión de ideas y de experiencias vividas.
-    Los estimula en la narración, la reelaboración y la creación de cuentos para representar.
-    Promueve su creación plástica y desarrolla su gusto por ella.
-    Promueve la incorporación de normas, fines compartidos y discutidos, intercambio de roles y otros.
-    Los incentiva en el desarrollo de sus potenciales y permite el conocimiento y la resolución de situaciones de aprendizaje.

“Aprender a rodar” Por Adriana Penerini (psicóloga especialista en Maternidad, Paternidad y Crianza).
...Para muchas mujeres, ocuparse solas de sus bebés puede llegar a ser una responsabilidad agobiante, y hasta una carga. Se sienten abandonadas por el entorno y la alegría inicial de la llegada del niño se les disipa en síntomas donde hasta la depresión y la angustia pueden sofocarla. Por otro lado, hay mujeres que, eligiendo este contacto cercano y vital de forma consciente, no sienten al vínculo de manera negativa, más allá del cansancio, el trabajo y de que hayan tenido que renunciar de sus trabajos y hasta a la peluquería. Aquí, la diferencia está en elegir y en ser protagonista y coherente con esa elección, evaluándola con honestidad periódicamente. Un jardín rodante puede ser una alternativa para proponer un espacio y un tiempo de juego y experimentación, cercano y familiar, que nos permita un paso intermedio a la escolarización formal (y a la vuelta al trabajo, si es que pensamos posponerla).
   Para esto, hay que confiar en las docentes, en las otras mamás, en la seguridad del lugar y en que el bebé va a poder saborear este juego de rodar de casa en casa, aprendiendo y sumando buenas vivencias a su día. Lo más importante es elegir que esta rutina se adapte a nuestra vida: que no nos impida otras cosas, sino al contrario, que nos habilite a tener un rato de un sano ocuparnos de nosotras mismas, de la casa o las compras, sin estar 100% atentas al bebé. Porque la cantidad de horas que pasamos con nuestros hijos no nos lleva en una proporcionalidad directa a ganar un premio como madres. Lo que aplica es el humor, el amor, el cuidado y las ganas.


Maria Paz Berri


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FLORENCIA WOLMAN - MAMÁ DEL JARDÍN LOS KOALITAS
Cuando empezamos a buscar un jardín rodante, una persona me recomendó Paso a Paso, nos entrevistamos y la decisión fue enseguida. Desde que comenzaron los chicos se integraron super bien.
Yo en lo personal estoy super contenta con la experiencia. No solo porque vi la evolucion día a día, por lo que aprendía, por la tranquilidad con que lo dejaba, sino también por verlos super divertidos.
Agradezco mucho el profesionalismo y el cariño que le dieron a los chicos.
Gracias.