Diario La Nación - Suplemento Sábado | Sábado, 29 de Diciembre de 2012

Colonias rodantes, solución para los padres y fiesta para los chicos

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Crece la tendencia a organizar grupos de juegos en edificios y barrios cerrados.

   Lo primero que Mora pide a la mañana ni bien se levanta es ir a la colonia. Un lugar por demás familiar porque muchas veces es en el jardín de su casa, en el barrio Los Castores, de Nordelta, o el de algún amiguito. Ella tiene tres años y medio y éste es el tercer verano que comparte juegos y actividades con sus vecinos, a quienes se sumaron, esta temporada, sus compañeros del colegio.
   Las colonias rodantes, que se arman en complejos y barrios privados entre amigos y vecinos, cada verano ganan más adeptos. Surgieron hace más de diez años como una solución sobre todo para los padres de niños pequeños -menores de 6 años- que ven en esta opción una alternativa más segura, confiable y cómoda que las colonias tradicionales.
   Los costos de este tipo de servicio cinco veces por semana, tres horas, rondan los $ 1100 por mes. En la mayoría de los casos, las colonias son mensuales, pero también hay por quincena, semana, y hasta por día, aunque los precios, en comparación, suelen ser mayores.
   La modalidad, en todos los casos, es armar grupos reducidos de cinco o seis niños a cargo de profesores de educación física -entre dos y tres, según la edad y cantidad de niños- que les organizan actividades en las casas, que van rotando de una semana a otra. La condición es que, aparte de los profesores, haya algún adulto responsable en el hogar anfitrión.
   Buscar huellas y tesoros escondidos por el jardín, cocinar, disfrazarse, pintar, hacer joyas, merendar y familiarizarse con un medio muchas veces difícil y desconocido como el agua son algunas de las actividades que los niños realizan durante las tres horas diarias que duran estas colonias.
   Josefina Fatur Depetris, directora de Paso a Paso, dice que este año las consultas empezaron antes que en 2011. "Hubo muchas mamás que ya llamaron en octubre, cuando en general empezaban a hacerlo en noviembre."
   Además de la seguridad y contención, la flexibilidad es otra de las ventajas a la hora de elegir una colonia de este tipo. "Cada grupo elige si quiere hacer todo el mes o no, cuántas veces por semana , si van a rotar de casa y los horarios. Nos adaptamos a lo que el grupo quiere", asegura Depetris, que como trabajan con maestras de nivel inicial y no de educación física, no realizan actividad en pileta, aunque sí juegos con agua.
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   En muchos casos, las colonias rodantes son la continuidad de los grupitos de juego que se arman durante el año como paso previo al jardín tradicional, con la diferencia de que durante el verano la propuesta es ciento por ciento recreativa y si el tiempo lo permite, al aire libre. La explosión de estos jardines rodantes provocó que también aumentara la demanda de las colonias rodantes durante el verano.
   Además de que es un grupo ya conocido, mantener la estructura con la que se viene trabajando durante el año permite evitar el famoso período de adaptación que todo niño pequeño debe hacer siempre que empieza en un lugar nuevo y distinto como es una colonia.
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   María Pía Arata, mamá de Tazio y Greta, de cuatro y dos años, vive desde hace 4 años en un edificio del barrio de Palermo. Fue una de las iniciadoras de los grupitos de jardines rodantes en el edificio, y también de las colonias, tanto en verano como en invierno. "Cuando son muy chiquitos no querés sacarlos de tu casa con el frío, la lluvia o el calor. Pero tampoco querés que estén en tu casa sin sociabilizar -explica María Pía-. Entonces nos juntamos las madres que teníamos chicos de la misma edad y armamos los jardines rodantes primero, y las colonias después. Pero en vez de ir de casa en casa, los chicos se juntan en el SUM y en verano usan la pileta y cancha de futbol", describe.
   Claro que trabajar en un complejo es distinto que hacerlo en un barrio cerrado, donde la pileta es de la casa y no se comparte con los demás vecinos. "En el edificio utilizás espacios comunes como la pileta y el SUM y es lógico que a mucha gente no le gusta tener 15 chicos juntos en la pileta. Por eso tenemos horarios y tratamos de no molestar. Y no olvidamos que el propietario siempre tiene la razón."
   María Pía asegura que como son todos chicos que viven en el edificio, la gente se lo toma bien. "En general, no hay problema, aunque siempre hay alguno que se queja, pero no hay motivo para prohibirlo. No es un jardín ni una colonia. Somos particulares que nos juntamos y queremos que nuestros hijos estén cuidados y entretenidos, nada más."
  Ni nada menos.

Laura Reina


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LILIANA VALLEJO - MAMÁ DEL JARDÍN ARCOIRIS
Mi hija participó felizmente todo un año lectivo del jardín rodante con Paso a Paso y tanto madre como hija lo disfrutamos muchísimo. Todo se manejó con gran profesionalismo y realmente inspiraron confianza todo el tiempo sobre el cuidado y trato hacia nuestra hija.
Taller Los GATITOS