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Desde grandes contingentes que practican deportes en clubes tradicionales hasta los jardines rodantes que se reúnen en la propia casa. Hay lugares para todos los gustos y todos los precios. Unos 20.000 chicos van a colonias del Estado.

   Cada año, el timbre que anuncia el final del ciclo lectivo marca también el comienzo de algo más; las vacaciones son para miles de chicos un período entre didáctico y recreativo que incluye pileta, deportes, juegos y el encuentro con eso que muchas veces toma la forma de “los amigos de verano”. Una tradición urbana que responde, sobre todo, a la necesidad de los padres de tener un lugar en el cual sus hijos puedan pasar el día seguros y entretenidos mientras ellos trabajan. Ese comienzo de temporada, sin embargo, para esos padres se inicia mucho tiempo antes, cuando, frente a miles de variables a conciliar, deben decidir a qué colonia mandarán a sus hijos.
   Conocer las instalaciones, ver qué lugares ocuparán, asegurarse de que se cumplen las condiciones de seguridad en casos de accidente y, sobre todo, lograr que ellos, los chicos, estén de acuerdo con la elección realizada; varias son las cuestiones a tener en cuenta. Y a la hora de elegir, hay varias opciones.
   El sector estatal ofrece colonias deportivas y lo que se conoce como “Verano en las escuelas”. En el sector privado sucede algo similar, aunque las ofertas de colonias temáticas se diversifican cada vez más. En paralelo, se hace cada vez más frecuente la elección de colonias rodantes, la versión estival de los jardines en casa.
   Para los que buscan las alternativas privadas y pueden pagarlas, la oferta es cada vez más amplia, hay colonias privadas que permiten que los chicos asistan solo algunos días de la semana, en grupos reducidos y con la posibilidad de realizar actividades no deportivas. Arte, circo, ciencia, música, talleres/colonia que buscan  ofrecer una experiencia pedagógica y que se enfocan en una atención más personalizada.
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JARDINES RODANTES.
   Josefina Fatur Depetris es la Coordinadora del Jardín Rodante Paso a Paso y es Licenciada en Educación Inicial. Cuenta que comenzaron como jardín ambulante para ofrecer una alternativa a los padres, un punto intermedio entre la casa y el colegio. Esa propuesta les resultó exitosa y tuvo como natural consecuencia la demanda de continuidad en la época de vacaciones, lo que generó esta especie de “colonia a domicilio” que se forma con grupos, por lo general de 5 chicos, que viven en el mismo edificio, incluso, que asisten a un mismo jardín pero que llegado el verano adoptan esta modalidad. “Para las mamás es más cómodo y, principalmente, nos eligen porque se quedan tranquilas, porque los ven muy chiquitos a sus hijos como para estar en grupos muy numerosos.” Esta propuesta, en oposición a la masividad de un club, se forma con grupos coordinados por una docente de nivel inicial que planifica las clases en conjunto con los padres o con las necesidades de los chicos. Por lo general, las tres horas que suele durar a diario la experiencia se pasa entre juegos con agua, pero sin pileta (por cuestiones de seguridad), con música o talleres de cocina.
   Melina Fleiderman tiene 32 años, es periodista y es mamá de Teo, que tiene dos años y medio. También es mamá de Olivia, que tiene cinco meses. Como Teo atravesaba muchos cambios con las llegada de su hermana, Melina decidió que la mejor opción para que tuviera una primera aproximación a lo que es un jardín de infantes, fuera desde la propuesta de un jardín rodante, como Paso a Paso. “Con algunas mamás del edificio armamos el grupo de chicos. Ahora, que estamos de vacaciones, al mismo grupo se le sumaron algunos chicos más y concurren al Salón de Usos Múltiples. Es un espacio doméstico, sin serlo. Así no tengo que acoplar mis horarios a los de él y tengo la tranquilidad de saber que está cuidado. Me daban desconfianza los clubes y, además, Teo no hace natación.” Explica Fleiderman.
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   Hacia mediados de febrero, la mayoría de las colonias culmina su ciclo. Hasta el próximo verano, cuando suene el  último timbre de final de clases.

Natalia Gelóz


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Sandra Castiglione (Mamá)
Llegué a Paso a Paso a través de una amiga. Ella me hizo comentarios elogiosos sobre el Jardín Rodante que había encontrado para su hijita de 2 años recién cumplidos. Es una persona especial, y sus opiniones merecen mi confianza. Sus palabras textuales fueron: estoy felizmente sorprendida. Algo que comenzó como una prueba, realmente, resultó de ser de una calidad que superó mis expectativas.  Como hablamos de una persona equilibrada y objetiva, le solicité el número y la página web, estaba en la búsqueda de una baby sitter para mi hijo de cinco años. Al entrar en la página de Internet me di cuenta que ofrecían una amplia variedad de atención y cuidado para los niños. Decidí probar. Desde la primera llamada telefónica y el primer e-mail, el trato fue cálido, sin por eso dejar de ser formal y serio. Expliqué a Josefina mis necesidades y rápidamente me envío la persona adecuada. Cuidó y guió a mi hijo con delicadeza y firmeza; siempre según los criterios que explicité. Mi hijo estuvo feliz y por mi parte, destaco el tacto que empleo con él para hacer aquello que él quería, pero pautando el tiempo del uso de la computadora e incitando la atención hacia otras cuestiones. También la experiencia con la Baby Sitter/ Niñera, que vino en otra ocasión fue excelente. En síntesis, creo que la expresión Superó mis expectativas, es la mejor definición que puede darse de Paso a Paso y lo que nos ofrece.
Mis Felicitaciones